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La Policía ataja la entrada de falsos japoneses a través del aeropuerto de Granada «La falsedad documental es el segundo delito más frecuente en España, después del tráfico de estupefacientes» La Brigada de Extranjería detiene un goteo de ciudadanos chinos que llevaban pasaportes nipones fraudulentos, un documento que en el mercado negro se paga a 10.000 euros.
Para un ciudadano occidental poco entrenado -o sea, para la mayoría- es complicado distinguir a un chino de un japonés. Y hay más de un espabilado que se está enriqueciendo gracias a esa circunstancia. Las semejanzas fisonómicas entre los nacionales de ambos países se han convertido en un reclamo para las redes mafiosas internacionales.
Parece una broma que huele a racismo rancio, pero es una realidad: existen tramas delictivas internacionales que se dedican a facilitar documentos de identidad japoneses, primorosamente falsificados, a ciudadanos chinos para que puedan establecerse irregularmente en Europa o Estados Unidos. Un pasaporte nipón abre todas las puertas en Occidente, de ahí que su cotización sea astronómica: se puede llegar a pagar por uno hasta 10.000 euros en el mercado negro. Por cierto, que el pasaporte electrónico español ocupa el segundo lugar en el 'ranking' de los documentos más deseados: cuesta ocho mil euros. Las alarmas que avisaban del 'timo étnico', por llamarlo de alguna manera, saltaron primero en los principales aeropuertos de España, caso del de Barajas, según explicó ayer a IDEAL Ricardo Sánchez, un experto de la Policía Nacional en este tipo de fraudes que desempeña su labor en el citado aeródromo madrileño.
Curso del SUP
Ricardo Sánchez, uno de los profesores del curso sobre falsificación de documentos oficiales organizado por el Sindicato Unificado de Policía (SUP) en Granada y al que han asistido varias decenas de agentes de la provincia, recordó que la presión de las Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en Barajas causó una desbandada.
Las mafias decidieron entonces desperdigarse por todo el territorio nacional y operar desde aeropuertos más pequeños, donde, en teoría, en más fácil pasar desapercibido. Además, los medios personales y técnicos de detección no son los mismos en Barajas que en Granada o en Murcia.
Renovarse o morir.
Lo esencial era mantener el suculento negocio: «La falsedad documental es el segundo delito más frecuente en España, después del tráfico de estupefacientes», informó Sánchez para dar idea de la magnitud del problema.
Y el fraude llegó a Granada. La Brigada Provincial de Extranjería -«una de las mejores y más preparadas de España», elogió Sánchez- empezó a detectar falsos japoneses en el Aeropuerto de Chauchina. El goteo fue constante durante varios meses del año pasado. Cayeron más de una veintena de ciudadanos chinos con documentación nipona.
Este año, sin embargo, el problema se ha reducido notablemente, algo que Sánchez atribuye al buen hacer de los policías granadinos. ¿Quiero esto decir que ha acabado el fraude?
La Policía no es optimista al respecto. Lo más probable es que se haya desplazado a otra provincia española cuyo aeropuerto tenga unas características similares a la de Granada. Es un delito itinerante que se guía por el boca a boca entre mafias. Si se corre la voz en esos circuitos de que tal o cual aeródromo es un coladero, las redes trasladarán allí sus bases de operaciones, aunque sea por poco tiempo.
Consciente de ello, los responsables del SUP -que en Granada ha contado con la colaboración de la Subdelegación del Gobierno- se están esforzando para que sus compañeros estén al día, porque los malos no descansan.
Fuente: http://www.ideal.es/granada/20080509/granada/policia-ataja-entrada-falsos -20080509.html |